En las últimas semanas distintos medios electrónicos e impresos han hecho imputaciones al rector de la Universidad Autónoma de Puebla, Enrique Agüera Ibáñez, sobre un presunto enriquecimiento personal y su relación con el trasiego de las drogas. Debido a que estos señalamientos son ya obviamente conocidos por la opinión pública local y nacional, y son objeto de preocupación, comentarios e intensos intercambios entre quienes formamos parte de esta benemérita universidad, el Sindicato Unitario de Trabajadores de la UAP (SUNTUAP) ha decidido fijar su postura frente a tales cuestiones.
Primero.- Consideramos que por el bien de la UAP, Enrique Agüera como persona, debe dar respuestas puntuales a todas las interrogantes que los universitarios y la sociedad poblana se hacen en torno a cada una de las graves acusaciones que pesan sobre él.
Segundo.- Sobre el caso, nuestro sindicato no está abriendo ni emitiendo ningún juicio, pues considera que esto es más bien función de las autoridades judiciales, quienes deberán hacerse cargo de la investigación correspondiente, procediendo de manera imparcial y basándose siempre en hechos y no en supuestos.
Tercero.- El SUNTUAP exige tanto al gobierno como a los partidos políticos dejar de lado sus intenciones y actitudes injerencistas hacia la UAP, a la cual quisieran controlarla mejor o desestabilizarla. Más aún, exige al gobierno federal no hacer uso faccioso de la información privilegiada y de los recursos de que dispone, a fin de obtener dividendos políticos, tal como ocurrió con el caso de la periodista Lidia Cacho, en el que se antepuso la negociación entre partidos políticos a la aplicación de la justicia.
Cuarto.- Lo que en un principio podría haberse interpretado como un deseo de sacar a la luz hechos reprobables, a medida que se han hecho nuevas denuncias, se deja ver que existe un trasfondo político tras estos hechos por aclarar, encaminado a golpear al rector como destacado aliado político del gobernador Mario Marín y su partido, de lo cual lamentablemente, es responsable tanto el propio rector Enrique Agüera, como José Dóger Corte y Enrique Dóger Guerrero que le precedieron en el cargo, al permitir y alentar el control y subordinación política de la Universidad a los intereses de los gobiernos priístas.
Quinto.- La caída del rector electo, auspiciada por el PRI, hace veinte años, dio paso a la imposición de un nuevo “modelo” de universidad caracterizado por la obtención del éxito personal carente de una conciencia social, la exclusión de cientos de miles de jóvenes que aspiraban a ingresar a la BUAP, la elevación de las cuotas de inscripción y servicios escolares, el deterioro de las condiciones salariales y laborales del personal docente y administrativo, complementado con el aumento de salarios y privilegios del personal directivo, todo lo cual ocurrió al amparo de una ofensiva del gobierno y los rectores en turno contra las organizaciones de estudiantes, profesores y trabajadores.
Sexto.- Lo anterior fue posible porque el partido político del que hablamos, -el PRI-, pudo secuestrar, a través de los rectores de la UAP, el HONORABLE Consejo Universitario, conculcando así el derecho de estudiantes, trabajadores administrativos y docentes a elegir en forma democrática a sus representantes ante ese máximo órgano de gobierno universitario.
Séptimo.- El otro gran objetivo para controlar la universidad por el PRI, e implantar un cacicazgo(1), fue una ofensiva orquestada conjuntamente por la rectoría y la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA) para desaparecer al SUNTUAP como sindicato histórico de nuestra Universidad, comprometido con el desarrollo académico y social. El intento consistió en despojarlo de la titularidad de su Contrato Colectivo de Trabajo, pero, al fracasar la intentona, tras los recuentos de 1994 en los que el SUNTUAP infligió sendas y contundentes derrotas a los sindicatos auspiciados por la rectoría, se siguió desde la JLCA la estrategia de negar la toma de nota a los comités ejecutivos del SUNTUAP electos democráticamente, recurriendo a toda clase de falacias y corruptelas. De este modo, se ha privado a los trabajadores universitarios de contar con representantes auténticos con capacidad de interlocución ante las autoridades universitarias. En su lugar, los rectores en turno prefirieron revisar ilegalmente los contratos de trabajo con representantes a modo que no representan los intereses de los trabajadores universitarios, siendo así como se introdujeron nuevos modelos de explotación laboral como los de nómina interna y outsourcing, así como la aprobación del nuevo régimen de pensiones y jubilaciones, a cual más, lesivo a los intereses de los trabajadores universitarios.
Octavo.- Por tales motivos, los integrantes del SUNTUAP pedimos al rector Enrique Agüera que, en congruencia con su discurso de defensa de la BUAP como universidad pública, deje de obstaculizar a través de sus representantes, la toma de nota para el Comité Ejecutivo del SUNTUAP, y permita que nuestra organización asuma plenamente sus facultades legales para la defensa de la Universidad, como lo ha hecho en los últimos años en condiciones desventajosas, pero demostrando en los hechos que es la única organización sindical de la UAP capaz de defenderla consecuentemente
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Noveno.- Los integrantes del SUNTUAP, en tanto miembros de la comunidad universitaria, exigimos del PRI, de su gobierno y de todos los partidos políticos, que saquen las manos de nuestra universidad y respeten la autonomía universitaria, entendida ésta como el derecho de todos los que formamos parte de la máxima casa de estudios a tomar nuestras propias decisiones –académicas, de gestión y de política educativa- a través de las instancias de gobierno que nos hemos dado.
Décimo.- Convocamos a estudiantes, profesores y trabajadores universitarios a rescatar la democracia y con ello la autonomía universitaria, que nos permita elegir libremente a nuestros auténticos representantes ante las diferentes instancias de gobierno universitario y ejercer nuestro derecho a la libre asociación plasmado en la Constitución y en el convenio 87 de la OIT.
(1)El Caciquismo en el México del Siglo Veinte por Alan Knight y Wil Pansters, publicado por la Universidad de Cambridge, Inglaterra y traducido por el SUNTUAP en 2008 (www.suntuap.net).
El 22 de abril de este año la Junta Especial Número Cinco de la Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA) negó nuevamente la Toma de nota al Comité Ejecutivo del SUNTUAP en una extensa resolución de treinta y tres puntos, en cada uno de los cuales hace referencia a un supuesto incumplimiento de nuestros estatutos en el proceso de elección de nuestro comité ejecutivo. Sus afirmaciones las basa en argumentos que ya antes habían sido desechados en los anteriores amparos que obtuvimos del poder judicial federal. Lo novedoso del caso es que por fin la JLCA entró por fin a analizar al fondo de nuestra solicitud y dejó de negarnos la toma de nota poniendo como pretexto aspectos intranscendentes. Conociendo el funcionamiento y la composición de la JLCA, para nadie fue una sorpresa que nos negara nuevamente la toma de nota,
Ante esto, nuestro comité ejecutivo promovió un nuevo amparo, el cual fue sobreseído por el juez octavo de distrito, porque supuestamente carecía de los elementos para dictar una resolución que necesariamente tendría que ser para obligar a que la JLCA otorgara la toma de nota a nuestro comité ejecutivo. Esta resolución retrasará pero no impedirá que nuestro comité ejecutivo obtenga la toma de nota, dado que, nuestro comité ya promovió un recurso de revisión que inexorablemente tendrá que ser resuelto en los próximos meses por el Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del sexto circuito, el cual por fortuna, ha demostrado un mayor profesionalismo y compromiso con la justicia.
Tras los resultados del pasado 4 de julio en el estado de Puebla, en los que el hartazgo de ciudadanos y universitarios poblanos derrotó contundentemente en las urnas electorales al candidato impuesto por Mario Marín y sentó las bases para dar fin a setenta años de cacicazgo de gobiernos priístas, los gobernantes electos que toman posesión de sus cargos el próximo mes de enero, están obligados a impedir que la JLCA, cuya composición y funcionamiento depende del gobierno del estado, continúe obstaculizando los trámites de toma de nota para nuestro comité ejecutivo del SUNTUAP.
Esto dependerá naturalmente, de que el gobierno electo designe como presidente de la JLCA a una persona que no tenga compromisos con la administración central de la UAP y sus sindicatos gremiales, principales beneficiarios de que el SUNTUAP carezca de personalidad legal para revisar su Contrato Colectivo de Trabajo y realizar otros trámites relacionados con su patrimonio.
Además de las gestiones que pudieran hacerse con representantes del gobierno electo, lo más importante es que nuestra organización de muestras de fortaleza y unidad. Hasta ahora, el desgaste que ha tenido nuestra organización sindical, ha sido consecuencia natural de los dieciocho años de no haber revisado nuestro Contrato Colectivo de Trabajo y de habérsele impedido ingerencia en la contratación del personal tanto académico como no académico de la Universidad. El promedio de edad de nuestros afiliados rebasa los cincuenta años y lenta pero inevitablemente, nuestros compañeros pasan a retiro o fallecen en condiciones precarias. Sin embargo, todo esto no ha sido obstáculo para que un considerable número de trabajadores universitarios se consideren miembros del SUNTUAP, aún cuando formalmente no estén afiliados ni aporten cuotas sindicales. Muchos ciudadanos y trabajadores universitarios sometidos a condiciones laborales de excepción alientan la esperanza que con el cambio de gobierno en el estado, cambie la relación de la administración universitaria con el SUNTUAP.
El fortalecimiento del SUNTUAP pasa necesariamente por la incorporación y organización de aquellos simpatizantes universitarios no afiliados, dado que en algún momento tendrá que llegar a medir fuerzas con los sindicatos gremiales que han sido amamantados por las tres últimas administraciones universitarias. La incorporación de estos simpatizantes, como sabemos, está llena de riesgos, pero no hay otra opción. Entre estos, hay quienes simpatizan con el SUNTUAP por sus principios y la resistencia que ha mantenido durante estos últimos años, pero también hay quienes aspiran en primer término a obtener su reinstalación, jubilación, el pago de su gratificación por jubilación, su promoción, su base laboral, o simplemente, condiciones dignas de trabajo. La principal característica de estos últimos compañeros, después de varios lustros de gobiernos neoliberales, es su despolitización y escasa conciencia sindical. La vía para que ellos ingresen al SUNTUAP, si es que no cotizan con los sindicatos gremiales, es que participen en un programa de formación sindical consistente de varios módulos en los que se incluya la Constitución Política, la Ley Federal del Trabajo, nuestro Contrato Colectivo de Trabajo, nuestros Estatutos Sindicales, la historia de la UAP, la historia del Sindicalismo, la historia del SUNTUAP, las actuales luchas sindicales nacionales e internacionales, etc.
Por lo que respecta a los miembros afiliados al SUNTUAP, la formación sindical es prioritaria si pensamos en los cuadros sindicales que en un futuro no lejano tomen la estafeta en la dirección sindical. El vacío que ha quedado tras la interrupción del taller sindical de los miércoles, debemos llenarlo promoviendo actividades que contribuyan a la formación sindical de nuestros compañeros en una perspectiva más amplia que sólo la del estudio de los problemas laborales en la Universidad, por lo que debemos incluir el análisis de temas como
Estos son sólo algunos de los tópicos que podrían tratarse en la escuela de formación sindical para permitirnos entender el contexto nacional e internacional en el que nos movemos como sindicalistas. Paralelamente, con los compañeros más motivados, sin excluir la posibilidad de incorporar a miembros de otras organizaciones, podemos impulsar la realización de una escuela de cuadros en la que los participantes reciban una formación política y filosófica, para lo cual podemos contar con el apoyo de especialistas universitarios y de militantes de organizaciones nacionales e internacionales de trabajadores. En resumen, debemos
Por lo que respecta al fortalecimiento de la unidad, considero que lo más importante es crear consensos entre los miembros del sindicato, ya sea del comité ejecutivo, del consejo de representantes o de la totalidad, en torno al funcionamiento de los órganos de gobierno, de sus representantes y del sindicato en su conjunto. Estrictamente hablando, todo esto está contenido en nuestros estatutos sindicales, sin embargo, han surgido diferencias de opinión, ya sea por desconocimiento de los mismos, o bien por distintas interpretaciones de estos. En 2007 los miembros del comité ejecutivo y compañeros cercanos nos dimos a la tarea de revisar los estatutos sindicales ante la urgencia de presentarlos junto con nuestra solicitud de toma de nota. En ese momento nuestra preocupación estaba centrada en evitar que contuvieran inconsistencias lógicas, más que confrontarlos con la realidad de nuestra organización sindical.
Con el paso del tiempo hemos constatado que esos estatutos correspondían a otra realidad, la realidad de nuestro sindicato de los ochentas en que se contaba con la bilateralidad, la profesionalización de los miembros del comité ejecutivo, el ingreso periódico de recursos y el reconocimiento de los trabajadores al servicio del sindicato, como trabajadores universitarios, sólo por mencionar algunos de los aspectos más importantes.
Nuestra realidad actual es que las autoridades solo nos reconocen como interlocutores cuando hacemos presión, no existe profesionalización para integrantes de la dirección sindical y los ingresos sindicales son escasos. La ausencia de profesionalización y la composición de las planillas contendientes en el último proceso electoral, así como el deterioro físico originaron que las comisiones de Vigilancia y Fiscalización y la de Honor y Justicia, así como algunos miembros del comité ejecutivo, de hecho no han ejercido sus funciones y otros más se han ausentado por períodos tales que ameritarían su destitución, en una aplicación estricta de nuestros estatutos sindicales vigentes. Pese a esto, el sindicato como tal ha cumplido con sus funciones básicas realizando múltiples actividades de marchas, mítines, plantones, huelgas de hambre, ruedas de prensa, así como representar al sindicato en negociaciones con autoridades universitarias y gubernamentales, foros, conferencias, congresos, mantenimiento del local sindical y además velar por el cuidado e incremento del patrimonio sindical, recayendo el grueso de ellas en unos cuantos miembros del comité ejecutivo, mientras que la publicación de convocatorias y organización de los trabajadores demandantes de jubilación, bases y promociones laborales, son tareas pendientes que se deben atender en el corto plazo.
El comité ejecutivo y el consejo de representantes se han convertido en órganos deliberativos más que ejecutivos, dejándose de ejecutar acuerdos de estos órganos. Los integrantes del consejo de representantes rara vez expresan posiciones condensadas con sus representados en la base sindical. No hemos podido vencer el vicio de llegar tarde a las reuniones sindicales y el respeto a la institucionalidad y al tiempo de los demás ha venido a menos, Ante todo esto, es necesario
Pese a la escasez de recursos, cumpliendo compromisos de campaña nuestro CE ha emprendido tareas ambiciosas como es la construcción de nuestro auditorio, para lo cual se han utilizado los fondos provenientes de la indemnización que pagó el gobierno del estado, motivo por el cual están destinados a agotarse en el mediano plazo. Esto significa que de no captar una mayor cantidad de cuotas sindicales y otros recursos, el sindicato corre el riesgo de ver paralizadas sus funciones dado que los gastos que se realizan son superiores a los ingresos provenientes de cuotas sindicales y de rentas por el alquiler de terrenos del sindicato. Para nivelar la balanza de ingresos e ingresos sindicales existen dos vías que no son excluyentes:
Como decíamos al principio, hoy nos encontramos en condiciones reales de obtener la toma de nota. Como ya ocurrió en 2000, año en que la obtuvimos por última vez, nuestra organización tendrá que desplegar en el momento oportuno toda su capacidad de movilización y de convocatoria para realizar la máxima presión sobre el gobierno priísta, los sindicatos charros, los marroquines y toda la fauna que ve peligrar sus privilegios cuando el SUNTUAP obtenga la toma de nota.
Partiendo de nuestra realidad, consideramos que hoy es prioritario para nuestra organización
Puebla, Pue., Agosto de 2010



