Por nuestros compañeros caidos

No un minuto de silencio

Toda una vida de lucha

   

 

TODA UNA VIDA DE LUCHA: GRISELDA TIRADO EVANGELIO

Se pelea mientras hay por qué,
ya que puso la naturaleza
la necesidad de justicia en unas almas,
y en otras la de desconocerla y ofenderla.
Mientras la justicia no está conseguida,
se pelea.
José Martí

Faltaba para el amanecer, cuando la mujer abrió la puerta trasera de su casa. Un estruendo, de la penumbra una luz de fuego, un instante de incertidumbre y cayó herida de muerte.

Fue en la madrugada del 6 de agosto de 2003. Griselda Teresa Tirado Evangelio; la mujer, la abogada defensora de los derechos humanos, la maestra fundadora del Centro de Estudios Superiores Indígenas Kgoyom (CESIK) y de la Organización Independiente Totonaca (OIT), la incansable voz de l@s humildes, de indígenas marginad@s y discriminad@s por caciques, por los poderosos: caía asesinada.

Recordar a Griselda Tirado Evangelio a los seis años de haber sido masacrada, no por un asesino solitario, sino por las fuerzas obscuras del poder político; es recordar que aún se vive en la injusticia, que la impunidad avanza cual sombra maligna por los caminos de Huehuetla, por la Sierra Mágica de los carteles publicitarios, que ocultan bajo la falacia de sonrisas sobre puestas de indígenas la sierra marginal, miserable y proscrita.

Su recuerdo nos obliga a reconocer que aún deambula la hegemonía cultural, política, económica y voraz por los barrios pobres de las ciudades, en las esquinas pulula el analfabetismo funcional, la resaca de la violencia de género, el estigma de la indiferencia; que bajo los puentes y coladeras duerme una infancia hambrienta, desnutrida, andrajosa, privada de los derechos sociales más ínfimos; que la injusticia vende chicles en los cruceros o hace malabares con bolas de fuego y manos mugrientas se extiende mendigando un centavo para comprar un sedante y olvidar el hambre, el frío o simplemente el estar vivo o viva.

Recordar a Griselda Tirado Evangelio, es enfrentarnos a los mercenarios de la educación, a quienes ostenta la oficialidad de un sindicato magisterial que trafica bajo la mesa con los sueños, plazas docentes, puestos, ascensos y privilegios, y por las mañanas se da golpes de pecho frente a los medios de comunicación. Enmascarando su vileza, su corrupción, bajo una doble moral, doble vida, doble traición.

Recordar a Griselda Tirado Evangelio, es recordar que no debemos claudicar, es abrirnos a escuchar las contradicciones, es comprender al otro o a la otra, es hablar con el naku en los labios y repetirlo tres veces.

Recordarla es creer en esta lucha por la Tierra, el Agua, la palabra, la enseñanza, el aprendizaje, la justicia, la paz, el amor. Y por amor infinito seguir, seguir sin desanimo, contra quien nos ofende, contra quien intenta dividirnos, contra quien nos miente, reprime y calumnia.

¿Cuántas vueltas ha dado la Tierra desde entonces? Qué importa, lo importante es que estamos aquí, con el puño levantado, gritando como estrategia pedagógica, leyendo, compartiendo con el hermano y la hermana, soñando con un mundo más humano, más justo, más amoroso.

Griselda Tirado Evangelio, vive entre nosotras y nosotros, marcha por las calles gritando consignas, levanta su puño, mira con futuro, siembra y nos acompaña en esta lucha, su lucha, nuestra lucha.

No un minuto de silencio, sino toda una vida de lucha.

En el sexto aniversario luctuoso

Griselda sigue viva.

Donde hay poca justicia
es un peligro tener razón.
Francisco De Quevedo

Primero es Griselda Tirado Evangelio; ahora es Fermín Mariano Matías

La madrugada del 6 de agosto de 2003 fue cobardemente asesinada la luchadora social y lideresa de la Organización Independiente Totonaca (OIT) abogada Griselda Tirado Evangelio; prácticamente seis años después es asesinado el activista de la Universidad Autónoma de Puebla y miembro de la misma OIT, Fermín Mariano Matías, en lo que presuntamente también es un crimen político.

Luego de recibir informes confusos sobre la localización y sepultura de un sujeto que quedó en calidad de desconocido, durante las últimas horas, familiares del ahora occiso se dirigieron a la comunidad de San Juan Totolac, Tlaxcala, y en la fosa común se llevaron la peor sorpresa de su vida al comprobar que se trataba de Fermín Mariano Matías, de 32 años de edad.

El recientemente nombrado consejero estatal del PRD fue encontrado con cuatro balazos de escopeta, en el paraje conocido como La Macabrona , en la población de Los Reyes Quiahistlán, municipio de Totolac, Tlaxcala, el pasado 26 de junio, pero como nadie reclamó su cuerpo fue enterrado en la fosa común y penosamente encontrado por sus familiares el martes pasado.

El pasado 18 de junio fue la última vez que la familia vio al miembro de la Liga Estudiantil Democrática de la UAP , pero otras personas tuvieron contactó con Fermín Mariano el pasado 23 de junio, cuando se fue al Distrito Federal para estudiar una maestría en el Instituto de Geofísica de la UNAM.

En diferentes espacios, familiares, amigos y compañeros de Mariano Matías denunciaron públicamente su desaparición, que previamente también se hizo ante el Ministerio Público. Esas manifestaciones de protesta llegaron a Casa Aguayo y a la Procuraduría General de Justicia (31 oriente y bulevar 5 de Mayo).

Por otra parte, revisando el archivo policíaco, encontramos que el 6 de agosto de 2003 se perpetró en el estado de Puebla uno de los asesinatos más cobardes e indignantes que se recuerden, el de la defensora de los pueblos indígenas de la sierra norte del estado, Griselda Tirado Evangelio, ultimada a escopetazos cuando iba saliendo de su casa en el municipio de Huehuetla.

El crimen fue cometido por un asesino a sueldo identificado como Zamudio García Reyes, alias “El Perro”, por encargo de Amelia Cruz Sánchez (ambos presos) quien supuestamente actuó por celos al enterarse de que su esposo sostenía una relación amorosa con la víctima. Pero, a pesar de esto, hasta hoy la hipótesis más sólida sigue teniendo tintes políticos.

La abogada Griselda Tirado Evangelio era una tenaz defensora de los campesinos e indígenas en la sierra norte poblana, siempre marginados por la sociedad y el gobierno durante siglos, lo que le había traído serios problemas con caciques de la región y hasta con autoridades de diferentes niveles, recibiendo graves amenazas, no sólo ella sino también sus familiares.

Presuntamente, al menos 15 años antes de los tráficos hechos del 6 de agosto de 2003, ese peligroso pistolero (el perro) pensó en matarla hasta que, empujado por un temible grupo caciquil y político encabezado por el ex-presidente municipal de Huehuetla, Víctor Manuel Rojas Solano, concretó su crimen.